Un homenaje a esta la calle (Carrera Séptima) por antonomasia de esta ciudad de todos y de nadie. De construcciones antiguas y otras modernas, del verde de los cerros orientales y el gris del concreto, de los parques y los centros empresariales, de las busetas ejecutivas y el sistema integrado de trasporte, de los carritos de tintos y aromáticas y de las cafeterías del señor que sale con su mula,
de los perros criollos y los de pedigrí, del asadero de pollo y el restaurante gourmet, de la papelería de barrio y la papelería comercial, de la galleta cuca y el chocolate americano, del Mercedes Benz y del Renault 4, del perro caliente a dos mil quinientos con gaseosa y el restaurante de comidas rápidas mas popular del mundo, de la gaseosa mas famosa y el jugo de guanábana reposado en una refractaria de vidrio; de esto y mucho más se compone esta calle que contiene lo que nos describe como ciudadanos, como consumidores, como cultura, como personas de un país tan desigual, tan rico y tan pobre, tan religioso y pecador, tan humilde y tan petulante, tan Real.