12/08/2026
Ayer recomendaba hacer fotos de todo lo que quedará oculto detrás de paredes, techos y suelos.
Hoy agrego algo más: cuando termine la obra, no pierdas esa información.
Yo prepararía una carpeta de la vivienda y guardaría, como mínimo, estas cinco cosas:
1. Los planos finales de la reforma.
Especialmente si durante la obra hubo cambios respecto del proyecto original.
2. Las fotos de las instalaciones antes de cerrarlas.
Tuberías, cables, desagües, conductos, calefacción... Dentro de unos años pueden valer oro.
3. Facturas y garantías.
Caldera, aire acondicionado, electrodomésticos, ventanas, griferías y cualquier equipo que pueda necesitar reparación o sustitución.
4. Modelos y referencias de los materiales.
El nombre exacto de ese suelo, pintura, azulejo o grifería puede parecer irrelevante hoy. Intenta encontrar el mismo dentro de cuatro años cuando necesites reemplazar una sola pieza.
5. Los datos de quienes hicieron cada trabajo.
Electricista, fontanero, carpintero, instalador del aire acondicionado... Si algún día aparece un problema, agradecerás saber quién hizo qué.
Y un consejo adicional: guarda una copia en la nube. Las carpetas se pierden, los ordenadores se rompen y los años pasan.
Una reforma no debería terminar cuando se va el último operario, sino cuando el propietario recibe su vivienda y toda la información necesaria para mantenerla. Además de la valiosa información que transmitirás al nuevo propietario en caso de que vendas.