02/09/2026
Cuando entramos en esta vivienda, la distribución era completamente diferente.
Nada más entrar encontrábamos un recibidor cerrado, con tabiques a ambos lados: por un lado el acceso a la cocina y, por otro, al salón. A eso se sumaba el pasillo que conducía a la zona de noche.
¿La decisión? Eliminar barreras y cambiar por completo la forma de vivir la casa.
Derribamos los tabiques del recibidor y abrimos también el pasillo, conectando entrada, salón, comedor y cocina en un único gran espacio diáfano.
Y aquí está una de las partes que más nos gusta del proyecto: el acceso a la zona de noche prácticamente desaparece. Lo integramos dentro del propio diseño y del volumen de almacenaje de la cocina, consiguiendo una lectura mucho más limpia y continua del espacio.
La gran isla pasa a ser la protagonista y la madera aporta el contraste y la calidez que necesitábamos frente a los tonos neutros y la piedra.
Pero para nosotros, lo importante de esta reforma no es solo la cocina.
Es haber conseguido que una vivienda que antes estaba dividida en estancias y pasillos ahora se entienda desde el momento en el que abres la puerta.
Más luz.
Más amplitud.
Más continuidad.
Y muchos menos metros desperdiciados en zonas de paso.
Porque una buena reforma no consiste únicamente en hacer las cosas más bonitas. Consiste en conseguir que la casa funcione mejor.
¿Qué os parece el resultado? 👇
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