02/09/2026
EL PASO DE CORTÉS: LA ANTIGUA RUTA ENTRE EL POPOCATÉPETL Y EL IZTACCÍHUATL
Por Santiago Ferreyra
Antes de que recibiera el nombre con el que hoy lo conocemos, este paso montañoso ya formaba parte de una antigua red de comunicación de la Cuenca de México. En 1519, Hernán Cortés y sus aliados indígenas lo utilizaron para avanzar hacia Tenochtitlan.
Después de permanecer en Cholula, los expedicionarios recibieron información sobre dos posibles rutas. Una conducía hacia Chalco; la otra atravesaba una zona más agreste entre los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl. Cortés eligió esta segunda opción y avanzó hacia Tlalmanalco. La ruta no fue una invención española: investigaciones históricas señalan que anteriormente había funcionado como vía mercantil entre regiones como Chalco, Huexotzinco y Cholula.
El paso alcanzaba aproximadamente los 3,679 metros sobre el nivel del mar y se encontraba dentro de un paisaje que tenía también importancia ritual para las sociedades mesoamericanas. El Códice Xólotl conserva una de las representaciones antiguas de este paso montañoso.
La importancia histórica del lugar aumentó durante la expedición de 1519. Desde esta ruta, los europeos observaron el Popocatépetl y posteriormente Diego de Ordaz encabezó una expedición hacia sus laderas para investigar la montaña humeante. Entre 1519 y 1522 se realizaron varias incursiones relacionadas con el volcán y la obtención de azufre.
El llamado Paso de Cortés, por tanto, no debe entenderse únicamente como el escenario de un episodio de la conquista. Es también el resultado de una historia mucho más antigua de movilidad, intercambio, peregrinación y relación simbólica con las montañas.
Estudiarlo permite reconstruir cómo los caminos prehispánicos continuaron siendo fundamentales durante la expansión española. En Maravillas del México Antiguo, recuperar esta memoria significa mirar el paisaje no como un simple escenario, sino como parte activa de la historia.