06/12/2022
Andrés Casillas y Luis Barragán
No creo en la intelectualización de la arquitectura. Simplemente conozco mi línea, mis limitaciones, sé de lo que puedo ser capaz y me acepto tal cual soy. Me tocó por una serie de circunstancias, aprender y trabajar al lado de Barragán. Entendí que había en lo que hacía, las cosas que yo quería decir. Hay muy pocas gentes que logran cristalizar un estilo, en un millón. Y la línea que separa moda y estilo es muy incierta. Si logro, dentro de la formulación que logró Luis, llevar mis propias cosas, aunque sea un poco más adelante, me daré por satisfecho y al mismo tiempo, cada quien es irremediablemente como es y sus obras – si son verdaderas- lo habrán de transparentar. Y no es que me base en lo que Luis hacía, sino en todas las enseñanzas que aprendí a través de todas esas pláticas absolutamente informales. Luis siempre necesitaba una especie de frontón en el que rebotar sus pensamientos, alguien que le ayudará a formular sus ideas, a explorar todas sus posibilidades. A veces he pensado que lo que hacía tan distinta la arquitectura de Luis era esa búsqueda insaciable de la belleza, pero lejos de las soluciones intelectuales.
Andrés Casillas.