05/01/2026
En el brindis con las familias clientes, el año 2024, Eugenia Grillo y Gabriel Quiña interpretaron esta hermosa cancion de despedida.
Un año despues, compartimos ese momento y una despedida de Rodolfo.
Hasta pronto queridos lectores de Juventud Rebelde.
Me despido hoy de este lugar que ocupo todos los sábados desde hace dos años y tres meses. Fueron, en total, 120 notas, convertidas en dos libros, por iniciativa de mis editores. Los libros son Anatomía del sapo y otros asuntos, que será presentado el próximo 6 de febrero en la Feria Internacional del Libro en La Habana (donde es posible que asista) y Licencia para opinar, que precian mis reflexiones y mi humor inevitable. ¿Por qué “me voy” entonces? Por dos motivos. Uno de ellos es que veo aproximarse el imaginario veril que me separa de algo que nunca he hecho, ni quiero hacer: escribir la columna para “zafar”, como decimos los argentinos, es decir, solo para cumplir con el compromiso. Hasta hoy, semana tras semana, intenté con entusiasmo mejorar al máximo mi trabajo, aunque los resultados no hayan sido parejos. Siento que se cumplió un ciclo. Es posible que más adelante escriba una serie de notas sobre mi tema específico
—la vivienda— y quizás alguna crónica “irreprimible”, cada tanto.
Hace 43 años pisé por primera vez el aeropuerto antiguo. De una repentina ola de calor tropical emergieron dos milicianas con ametralladoras y guitarras, después la foto de Lenin, con la hoz y el ma****lo, en la penumbra de un cabaret. Esas fueron las primeras imágenes de una Revolución diferente a todo lo conocido. Y me enamoré. El amor es inexplicable. Según Julio Cortázar es “un rayo que te parte y te deja estaqueado en la mitad del patio”. Así fue. Me enamoré del lagarto verde, de Fidel y de su fuerza increíble, de la fusión entre política y sentimientos, del valor, de la dignidad, de la alegría, de la música, de los pioneritos, y también de todos los absurdos, del realismo mágico, que no inventó García Márquez, sino ustedes.
En fin, me enamoré de un país, una novia inmortal. Quizás yo muera alguna vez (aunque no estoy muy seguro), pero mi novia no.
Y mi amor tampoco.