11/08/2024
Bancando la parada
Conocí al gran Mario en el gimnasio. Su gesto adusto, escondido detrás de una frondosa barba blanca, y su tono de voz bajo y profundo, de esos que, aunque suaves, resuenan lejos, me dejaron una primera impresión que me hizo suponer muchas cosas. Sin embargo, cuando habló, lo primero que salió de su boca fue un saludo cariñoso, acompañado de una mirada brillante que me hizo ver el inicio de una buena amistad.
"Vení, Lucas, aquí primero nos hacemos amigos y después entrenamos", me dijo, una frase que llevo en el corazón. Él se enteró de que yo construía casas antes de que yo siquiera supiera pronunciar su apellido. Mientras nuestra amistad crecía entre sonrisas, días compartidos y anécdotas, otros me contaron sobre el camino que había recorrido hasta llegar a este maravilloso pueblo que es Agua de Oro. Cuando lo busqué en Google por curiosidad, entendí la sensación que sienten las niñas en los cuentos de princesas al descubrir a su héroe.
Mi amigo Mario, este cariñoso compañero de rutina, es un genio, y como todos los genios, es humilde. Hay que sacarle las anécdotas con sacacorchos para disfrutar de sus historias. Aquí estamos juntos, con 3C, bancando la parada, porque así es el gran Mario, siempre al pie del cañón con su compañera Erica. Y como todos los que estamos construyendo con 3C, estamos tratando de construir un mundo más bonito.