15/02/2016
Hoy lunes debería haber comenzado mi programa de radio, que por mi despido, ya es parte de la historia y nunca más se emitirá.
Quiero agradecer la enorme solidaridad de muchísimos oyentes, unos cuantos colegas, y unos pocos ex compañeros.
Se que minúsculas minorias piensan que al postear "secretos" que me venía guardando de estos dos últimos años daría la sensación que uno sangra por la herida.
Yo no lo veo así. Pero si me preguntan si los hubiera comentado de no haber sido despedido, obviamente la respuesta es NO, porque no como vidrio....todavía
En realidad a medida que me iban sucediendo cada una de las anécdotas que cuento ahora y que ilustran mi paso cercano a la persona mas poderosa de la ciudad de La Plata, mis seres mas íntimos lo iban sabiendo a medida que acontecían.
Nunca dejé de asombrarme de vivir y sufrir en primera persona las "botas del poder" y no poder narrárselo a los oyentes porque sería instantáneo mi despido si comentaba algo de lo que ahora , ya despedido y liberado de ese cerrojo, puedo comentarles al menos a quienes están en las redes sociales. Yo fuí, soy y seré un laburante que vive de su trabajo
Cuando comencé en 2014 tuve mi primera "entrevista con olor a azufre".
Era para marcarme la cancha como se dice en la jerga periodística, esto es :
1) de quien no hablar mal,
2) de quien no hablar bien y
3) a quien ni siquiera mencionar.
Si algún purista cree que los periodistas no debemos dejarnos marcar la cancha por los dueños de los medios es porque nunca trabajó en relación de dependencia en un canal, radio, revista o diario. De no permitirse uno mismo que alguien ejerza esa presión sobre los trabajadores de prensa, directamente recomiendo a los nuevos comunicadores dedicarse a vender zapallo anco o zuchinis o a montar su propio medio en internet, sin jefes ni patrones ni sueldo.
La cancha se marcó (reitero en 2014, año no electoral) de la siguiente manera:
"Cuidemos a Pablo" (Bruera)
"No te metas con el arzobispo"
A lo que mi pregunta fue: ¿y del gobierno Nacional y Provincial?
"No no, nada", fue la lacónica respuesta.
Ya entrado el 2015 ( año electoral) hubo una nueva reunión allí en el despacho en donde hay "llantos y rechinar de dientes"...¿el motivo? Mis dichos acerca de la marcha a un mes de la muerte del fiscal Nisman (18/02/2015).
Sabiendo yo con los bueyes que araba en la patronal y su idea acerca del gobierno nacional de aquel entonces (para él , la vívida reencarnación de montoneros) me limité a decir al aire sobre ese acto promocionado por los grandes medios de comunicación, "que hermosos paraguas se ven en las fotos".
Esta frase enfureció a mi jefe dando a entender que yo estaba desprestigiando a los asistentes a esa marcha a un mes de la muerte del fiscal, y poco más estaba llamando "señoras bien" ( él en realidad dijo "señoras gordas") a quienes fueron a la manifestación , entre quienes estaba, según me confesó, su propia esposa, la cual se habría sentido ofendida por mi comentario paragüistico.
Luego de soportar largos minutos de críticas hacia mi poco acertado "estilo periodístico" y de mi falta de lectura correcta de la posición política de los medios que él posee, me permití recordarle que en aquella reunión inicial de 2014 el me había dado libertad para opinar acerca de los gobiernos nacional y provincial, a lo que su respuesta me generó la paradoja mas grande de mi carrera periodística, y una frase que guardaré de por vida en mi memoria :
"Belinche...vos no entendiste nada.... yo te di libertad para criticarlos, no para elogiarlos".