19/09/2023
NOTABLE 💃🕺🇨🇱🇨🇱
NUESTRO BAILE NACIONAL
Muchos chilenos creen de buena fe, que nuestro Baile Nacional la Cueca, tuvo su origen en el campo, y es por tanto un baile huaso. Al parecer esta creencia deriva de los conjuntos creados por los años 30 formados por personas dueñas de fundos que, viendo el declinar de esta danza, decidieron volver a posicionarla. Y para eso, obviamente tomaron como base sus atuendos típicos de la época: El traje de Huaso, o del patrón del fundo, y el de la mujer, como la china, o la campesina, que llevaba un sencillo vestido de percal. También innovaron en la presentación musical ya que los intérpretes, vestidos igualmente con esa indumentaria, fueron a las radios y fiestas de esos tiempos, tocando la guitarra. Ya por los años 60s, introdujeron a la huasa, como la dama, esta vez con un vestido negro largo y sombrero cordobés. Así se presentaron en fiestas y ramadas, y después en la Televisión. Y de allí llegó esta cueca a los colegios desde donde se ha inculcado la imagen a nivel nacional.
Pero, si leemos la historia, esta nos cuenta otra realidad: La zamacueca peruana, traída por los músicos que volvieron del Perú al que viajaron con la expedición libertadora de José de San Martín, llegó a la capital, Santiago de Chile, donde hizo furor en los locales de diversión de esa época: las famosas “chinganas”. Así nos narra José Zapiola (1802-1885), músico contemporáneo de la independencia en su Libro “Recuerdos de Treinta Años”, donde cuenta que, al volver de un viaje de Argentina en 1825 se encontró con esta “novedad”. La zamacueca chilena, se exhibió en los populares locales de la Capital, como “El Parral” “Los Baños de Gómez” y muchos otros. Y en esta popularidad tuvieron gran importancia, tres hermanas de apellido Pinilla, venidas del Pueblo de Petorca. Eran mujeres mulatas, que aprendieron de una bailarina peruana denominada “La Monona” el arte de la zamacueca peruana. Las “Petorquinas” que ese fue su nombre artístico, le dieron como dice Zapiola gran prestancia al baile y lo llevaron incluso a los lugares distinguidos, como el Teatro Municipal.
Importante es señalar que la zamacueca chilena, en esos años tenía una presentación diferente a lo que hoy entendemos como “conjunto folklórico”. En efecto, solamente las mujeres tocaban los instrumentos, la guitarra, el arpa y el tormento. Ningún varón hacía ese oficio que era considerado como “cosa de mujeres”. Y se bailaba con la ropa que las personas usaban en su vida diaria, si eran campesinos con su indumentaria, si eran “caballeros” o “damas” con la elegancia que solían usar.
Muy diferente de lo que hoy consideramos como típico, en que hasta el traje de la “huasita” ha cambiado tanto que no se parece a la vestimenta de la mujer de campo ni de ayer ni de hoy. En las ramadas de hace veinte o treinta años, aún la mujer usaba traje de percal y delantal, para personificar a la mujer de campo.
La “zamacueca chilena” usó ese nombre hasta comienzos del Siglo Veinte., Con posterioridad se acortó a cueca. Y al parecer con la modernidad, la llegada de ritmos norteamericanos sacó a la cueca de las ciudades, relegándola a las haciendas campesinas.
Hoy la Cueca Chilena goza de buena vitalidad. Existen diferentes versiones, la considerada tradicional como “Cueca Huasa” exhibida en espectáculos públicos y oficiales. Pero existe la “Cueca Nortina” bailada en las ciudades del Norte Grande, con el traje típico nortino; la “Cueca Chilota” la “Cueca Chora” con el traje de la ciudad y ambiente de lugares de diversión, y la zamacueca afro en Arica.
La Cueca ha tenido una larga vida, y ha dejado muchas hijas:” La Chilena” en Perú, a la que un periodista famoso en tiempos de la Guerra del Pacífico cambió su nombre a “Marinera”, la cueca argentina o “chilena popular salteña”; la cueca boliviana. Y hasta México llegó donde con toques típicos de ese país se interpreta como “La Chilena”.
Que siga siempre vivo nuestro Baile Nacional. Que aya sido un ¡FELIZ DIECIOCHO!