25/03/2025
Chequeos periódicos según la antigüedad de la instalación eléctrica.
Si bien no existe una normativa que exija un chequeo periódico de las instalaciones eléctricas domiciliarias, según nuestra experiencia, la recomendación adecuada sería la siguiente:
Chequeo visual diario: Se recomienda inspeccionar enchufes e interruptores que se utilicen con frecuencia para detectar. Se recomienda inspeccionar enchufes e interruptores que se utilicen con frecuencia para detectar daños visibles, sobrecalentamiento, chispas o fallos en su funcionamiento. También es importante verificar si hay olores a quemado o sonidos inusuales en los tableros eléctricos. Esta revisión puede ser realizada por cualquier persona sin necesidad de ser especialista.
Chequeos por un especialista:
Instalaciones nuevas (menos de 10 años): Se recomienda una inspección anual por un técnico especializado para verificar el estado del cableado, protecciones y conexiones, asegurando que todo funcione de manera óptima y sin riesgos.
Instalaciones con más de 10 años: Se recomienda actualizar el cableado, canalizaciones, enchufes, cajas, interruptores, protecciones y otros componentes que lo requieran. Si la actualización no es posible, se recomienda una revisión por un especialista cada 6 meses para minimizar los riesgos.
Ignorar la revisión eléctrica puede generar fallas en el sistema, lo que aumenta el riesgo de incendios y electrocución en el hogar. Normalmente, una persona adulta que entre en contacto con los 220V de una instalación domiciliaria sentirá un intenso dolor debido a la corriente que atraviesa su cuerpo. Sin embargo, la resistencia del cuerpo humano es variable y depende de varios factores, como la humedad, las condiciones ambientales y las características físicas y químicas de la persona. Por ejemplo, si una persona tiene las manos mojadas o está descalza sobre una superficie húmeda, su resistencia eléctrica será menor, permitiendo el paso de una corriente más alta y aumentando el riesgo de daños graves o incluso la muerte por electrocución.
Otros factores de riesgo incluyen el uso de equipos de alta demanda de corriente , como máquinas de soldar, estufas eléctricas, hervidores y aire acondicionado. Estos dispositivos pueden generar sobrecargas si la instalación no está diseñada para soportar su consumo, lo que podría ocasionar el recalentamiento de cables y conexiones, aumentando el riesgo de incendios eléctricos.
Para mejorar la seguridad en el hogar, es recomendable la instalación y mantenimiento de interruptores diferenciales (ID) , los cuales protegen contra contactos directos e indirectos, reduciendo el riesgo de electrocución. Estos dispositivos deben ser revisados periódicamente para garantizar su correcto funcionamiento. Asimismo, contar con un sistema de puesta a tierra en buen estado es esencial para desviar corrientes de fuga y evitar descargas peligrosas.
Finalmente, se recomienda evitar el uso de alargadores y adaptadores en exceso , ya que pueden sobrecargar los circuitos y provocar fallos eléctricos. Siempre es preferible instalar tomas de corriente adicionales en lugar de depender de múltiples extensiones.
La seguridad eléctrica no debe tomarse a la ligera. Un mantenimiento adecuado y chequeos periódicos pueden prevenir accidentes, proteger a los habitantes del hogar y garantizar el buen funcionamiento de la instalación eléctrica a lo largo del tiempo.
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