INTRODUCCION
Habiendo efectuado la búsqueda sobre la verdad de que el pueblo chibcha utilizo de un calendario, de comparar los textos y gráficos existentes en bibliotecas, incluyendo los publicados en archivos independientes sobre la obra y simbología de los chibchas, las grabadas en cerámicas, piedras, figuras mostradas en museos, de pasearme por los sitios arqueológicos y poblados para realizar
la presente investigación acerca de la prehistoria colombiana, resultó apenas un esbozo histórico a medias. Las observaciones antagónicas plasmadas por los cronistas no llevan la marca investigativa y esto motivó el inicio de un estudio metódico en este campo, que partió desde el año de 1985, cuando descubrí que la ilustración a la que hacía mención la colección “Historia del arte colombiano (Salvat Editores, vol. 4, 1977, p. 581) sobre una tablilla en piedra, considerada como una pintadera para reproducir bonitos dibujos no era otra cosa que la piedra del calendario; acompañaba a esta fotografía otra piedra rectangular color rojizo, referente a la fiesta de los caciques. De ahí en adelante la consecución de la veracidad sobre el calendario fue una obra titánica, de por si extraña, desconocida, inquietante, aburridora, lenta, tenaz, e incomprensible; había que esclarecer a que se referían los signos grabados, su significado y cómo funcionaban los anillos. Con el correr de los años; y a pesar de la copiosa colección existente, las fuentes consultadas no describían nada sobre el asunto; Duquesne, se refería a un calendario como su posible creación, uso y concepto planeado sobre lo que recibió en sus indagaciones, las pictografías también permanecían como rarezas escritas, las piedras-figuras se observaban como simples elementos considerados hechura de un antiguo pueblo, permaneciendo en un mutismo total y silencioso. Extenso material acumulado tenido a nuestra disposición en museos y parques arqueologicos, difinidos sin entrar a entender las convicciones secretas que practicaron, aquellas que nos hablan de algo maravilloso de su mundo místico; lógicas conseptuadas por la analogía observada en los signos, figuras en piedra, las pictografías dejada en sitios distantes y parques arqueológicos me hicieron comprender que había mucho más que el simple concepto anfibio escultural realizado, no valorado y totalmente desconocido integrado en estas construcciones y fue el factor astronómico pertenecientes a los chibchas, entrando a una fase proyecto investigativo individual a través de los años en total reserva; pues había sido plagiado en dos oportunidades, permaneciendo en el más completo silencio hasta que concluyera dicha investigación. Es a estos principios a los que quiero referirme siguiendo los sucesos cronológicos guiados o determinados en el estudio del calendario, con la historia, las pictografías existentes, las piedras-figuras, que fueron las piezas claves en la presente investigación, cuyo propósito es llenar el vacío pre-histórico existente desde la cual se genera en nuestro suelo la aparición de una comunidad indígena cuyos herederos por tradición oral y escrita mantienen la sensibilidad ancestral del pueblo chibcha, tratando de trasmitirla para la preservación y conocimiento de nuestro pasado.