03/06/2026
HAY MU***OS QUE NUNCA OLVIDARÉ…
Y VIVOS QUE, PARA MÍ, MURIERON HACE MUCHO TIEMPO.
Hay ausencias que duelen porque se llevaron a alguien que amábamos.
Y hay presencias que duelen más, porque siguen respirando…
pero ya no significan nada en nuestra vida.
No todos los mu***os están bajo tierra.
Algunos caminan, hablan, publican, sonríen y siguen apareciendo por ahí…
pero dentro de nosotros ya tuvieron su funeral.
Murieron el día que traicionaron la confianza.
Murieron el día que nos dejaron solos cuando más los necesitábamos.
Murieron el día que usaron nuestras heridas en nuestra contra.
Murieron el día que demostraron que su cariño era conveniencia.
Murieron el día que rompieron algo que nunca pudieron reparar.
Y aunque estén vivos, ya no ocupan el mismo lugar.
Porque una persona no muere en tu vida solo cuando deja de existir.
A veces muere cuando deja de importarte.
Cuando deja de dolerte.
Cuando su nombre ya no mueve tu alma.
Cuando entiendes que extrañabas una versión de alguien que quizá nunca existió.
Hay mu***os reales que llevaré conmigo hasta el último día.
Personas que ya no están, pero siguen viviendo en una canción, en una fecha, en una foto, en una oración, en una lágrima silenciosa.
Y hay vivos que tuve que enterrar por paz.
No por odio.
No por venganza.
No por orgullo.
Sino porque seguir dándoles espacio era seguir dejando abierta una herida que ellos mismos causaron.
A veces madurar es entender que no todos merecen regreso.
Que no toda disculpa devuelve lo roto.
Que no toda persona viva merece seguir habitando tu corazón.
Hay despedidas que no se hacen con flores.
Se hacen con silencio.
Con distancia.
Con límites.
Con la decisión firme de no volver a poner tu paz en manos de quien no supo cuidarla.
Y sí…
Hay mu***os que nunca olvidaré.
Porque me amaron, me marcaron y se fueron demasiado pronto.
Pero también hay vivos que, para mí, murieron hace mucho tiempo.
Porque aunque sigan en este mundo…
ya no tienen lugar en el mío.