26/08/2026
¿A qué huele un espacio?
No puedo trabajar en el jardín. Necesito mi escritorio, mi computadora, mis libros, mis herramientas. Pero sí puedo traer conmigo algunos de los estímulos que encuentro afuera.
La brisa que entra por la ventana y trae el olor del Zacate recién cortado.
El café que me acompaña y me activa.
Una vela que cambia la atmósfera del lugar.
Y mi perrita recién bañada, que también forma parte de cómo se siente este espacio donde paso tanto tiempo…
Hay algo que me interesa especialmente de esto: no nos enseñan a diseñar con el olfato.
Aprendemos a pensar en la forma, la luz, la materialidad, las proporciones, las circulaciones. Podemos dibujar dónde está una ventana o medir cuánta luz entra.
Pero ¿dónde dibujamos un olor?
¿Dónde representamos ese aroma que nos recuerda al jardín, el café que anuncia el comienzo de una jornada o ese olor particular que hace que un lugar se sienta nuestro?
El olfato es invisible, pero no por eso deja de ocupar espacio.
Estos aromas se desplazan, se mezclan y construyen una atmósfera que también forma parte de la experiencia arquitectónica.
Por eso hice esta cartografía sensorial del olfato la hice en el : y hoy la paso a una animación, para explorar cómo representar aquello que normalmente no vemos, pero que nuestro cuerpo sí percibe.
Quizás diseñar un espacio también implica preguntarnos:
¿qué queremos que se sienta cuando alguien está aquí?
Y, a veces, la respuesta también está en el aire.