19/08/2022
Ayer quedó demostrado, una vez más, que a la política tradicional no le sirve que se transparenten los procesos en nuestro país.
Tuvimos la oportunidad en el Plenario de votar y aprobar una reforma al reglamento de la Asamblea Legislativa para hacer públicas las votaciones de elección de magistrados, nombramientos y ratificaciones que hasta el día de hoy son secretas. El proyecto había estado en discusión durante semanas, recibió aportes de diputados de todas las fracciones y ayer finalmente había sido incluido en el orden del día.
Las tácticas dilatorias y otras malas mañas aprendidas de algunos representantes actuales de la rancia política tradicional, evitó que esto fuera posible.
¿Por qué rehuyen algunos diputados a la transparencia y a hacer públicas tan importantes votaciones para el país? En las próximas semanas y meses tendremos que seleccionar nuevos magistrados para las salas Tercera y Cuarta de la Corte Suprema de Justicia, y la Corte Plena tiene pendiente la elección de su nuevo presidente. ¿Será este un último intento de algunos políticos por colocar a sus peones e influir en las decisiones del Poder Judicial?
Esta es una deuda pendiente desde hace décadas y que ayer los diputados de esta Asamblea hubiéramos podido saldar, de no haber sido por la mezquindad y añejos juegos políticos que nos han conducido al descrédito y la pérdida de credibilidad ante los costarricenses.
Es este el tipo de juegos y movimientos que nos han hecho caer en un pozo de secretismo, negociaciones oscuras e impunidad.
Los diputados del Partido Liberal Progresista apoyamos las votaciones públicas y transparentes. No tenemos miedo de demostrarle al país cuáles son nuestras decisiones y preferencias a la hora de votar asuntos que son del interés de toda la ciudadanía.
La transparencia fortalece nuestra democracia y da confianza a los costarricenses.
Es tiempo de valientes.