29/06/2026
Casa María Beltrán
La calle María Beltrán pertenece a esos lugares que, más allá de su trazado urbano, condensan memoria, identidad y una profunda carga simbólica dentro del municipio sevillano de Arahal. En una de sus parcelas, de unos 250 m², nace nuestra homónima Casa María Beltrán: una intervención que se aproxima al lugar desde el respeto histórico y artístico que exige construir en un enclave tan significativo.
Nuestra propuesta parte de la consolidación de las dos primeras crujías del edificio histórico y de la reconfiguración de los patios existentes. Nuestro ejercicio arquitectónico consiste en limpiar, ordenar y hacer más legible el valor patrimonial de la edificación, revelando la yuxtaposición de volúmenes que, con el paso del tiempo, ha ido construyendo el tejido histórico del municipio.
La construcción original se apoyaba en crujías ortogonales que trataban de adaptarse a una
parcela que se alabea conforme uno se adentraba en ella. Fruto de ello, en nuestros primeros bocetos aparecieron esquinas duras, encuentros puntiagudos y trazos abruptos. Sin embargo, casi de manera natural, esas líneas comenzaron a suavizarse: empezaron a fluir, a ondular mediante suaves tangencias, hasta convertirse en trazos continuos, envolventes, capaces de amoldarse espontáneamente a la forma de la parcela. En esa geometría fluida, los dos patios se convierten en los focos principales de la vivienda.
Desde ellos se articula el programa: en planta baja, las crujías rehabilitadas acogen el estudio, el garaje, el baño y el vestíbulo de acceso, que conduce al primer patio y, más adelante, al gran espacio de salón-cocina-comedor, abierto mediante grandes cristaleras al patio posterior.
En planta primera, los dormitorios y las piezas de servicio completan la casa, junto al dormitorio principal que se hace a un lado y se proyecta hacia el patio de fondo, liberando el volumen necesario para la doble altura del salón.
La Casa María Beltrán nace así de una hermosa antítesis: hacer brotar, desde la rigidez de los antiguos muros de carga, una arquitectura fluida, dinámica y ligera. Una casa que desempolva la memoria del lugar para escribir, con suavidad, un nuevo trazado de su historia.