08/04/2014
Nos gustaría destapar algunos mitos tradicionalmente asociados con el ahorro en electricidad.
En primer lugar, no se ahorra más lavando los platos a mano que con el lavavajillas. De hecho, se gasta un 10% menos de energía con el uso del lavavajillas y se utilizan 30 litros menos de agua al día, por lo que también es más ecológico.
La vitrocerámica consume cuatro veces más que una cocina de gas. Pero si apostaste por esta cocina, puedes sacarle partido a su fácil limpieza, disponer de más tiempo libre también es una forma de ahorrar.
Y en cuanto a la calefacción, un estudio de la Universidad de Zaragoza ha demostrado que si bajamos la temperatura a 16ºC durante la noche y aprovechamos el calor residual, ahorraríamos un 13%. Si la apagáramos, el ahorro sería mucho mayor pues cada grado de más supone un incremento de un 7% del consumo.
Por otra parte, el buen aislamiento de nuestras ventanas es una forma óptima de ahorrar, el calor o el frío que se escapan por ellas supone de un 25% a un 30% del consumo. Cambiar las ventanas por unas de doble cristal o doble ventana pueden reducir hasta en un 50% ese gasto.