17/02/2022
Cómo te enferman el moho y la humedad en casa
Las humedades en el hogar aumentan el riesgo de alergias, rinitis e infecciones cutáneas y empeoran trastornos como el asma o la migraña. Evitarlas es posible con unas sencillas medidas higiénicas
Manchas en la pared, el techo, las baldosas o en la cortina del baño, de color negro, verde o anaranjado, indican la presencia de moho en la estancia.
En la mayoría de casos, cuando el problema está muy extendido, el olor característico a cerrado también delata su presencia.
El moho es un organismo vivo que produce “esporas” diminutas. Estas se propagan por el aire y, aunque no las veas, están presentes en el ambiente de tu casa cuando tienes humedades.
Estas son algunas de las molestias que pueden alertarte de que las humedades están afectando ya a tu salud:
Respiras peor. Al respirar, las pequeñas esporas del moho entran en los pulmones y pueden acabar causando problemas respiratorios, sobre todo en individuos que ya tienen alguna alteración o padecen asma.
Puedes sufrir reacciones alérgicas. Algunas personas son alérgicas a esas esporas y, ante ellas, notan los típicos signos de alergia como picor de ojos (como si tuvieran arenilla), lagrimeo constante, congestión nasal, irritación de garganta e incluso dolor de cabeza. En algunos casos, también pueden causar irritación en la piel.
El moho es un organismo vivo que produce “esporas” diminutas que se propagan por el aire
Hay un incremento del dolor. Los científicos no saben explicar aún el mecanismo que provoca por que el exceso de humedad incremente la sensación de dolor en algunas personas, pero sí se ha podido constatar que existe una relación muy directa entre vivir en ambientes húmedos y el empeoramiento de los síntomas de dolencias reumáticas (como artritis o artrosis) y óseas, sobre todo en el caso de sufrir algún grado de debilidad ósea (osteopenia u osteoporosis).Hasta las migrañas empeoran. Una investigación publicada en la prestigiosa revista ‘headache’ demostró que los síntomas propios de las migrañas o cefaleas tensionales crónicas tendían a agravarse en ambientes húmedos.