03/09/2026
Una filtración que aparece en un techo puede haber empezado varios metros más arriba.
La Junta de Andalucía acaba de adjudicar por 523.773,86 euros la reparación de dos cubiertas del IES Nº 1 Universidad Laboral de Málaga. Las obras, con un plazo previsto de cuatro meses, actuarán sobre cubiertas que presentan filtraciones y humedades debido a problemas de estanqueidad y a una impermeabilización deteriorada.
El temporal del pasado febrero aparece como el episodio que ocasionó los daños que ahora se van a reparar, pero la noticia aporta un dato técnico especialmente importante: el sistema impermeabilizante existente había perdido prestaciones.
Y ahí está la diferencia entre mirar una lesión y diagnosticarla.
Cuando aparece una humedad en el interior de un edificio, la tentación más inmediata suele ser actuar justo donde la vemos: sanear el revestimiento, pintar de nuevo, sustituir una placa de falso techo o reparar el acabado deteriorado.
Pero el agua no siempre entra exactamente encima de la mancha.
Puede penetrar por un encuentro, un peto, una junta, un sumidero, un elemento pasante o una zona degradada de la impermeabilización y desplazarse por distintas capas antes de hacerse visible en el interior.
Por eso, en patología constructiva, conviene separar síntoma, recorrido y origen.
La intervención anunciada en Málaga contempla demoler las cubiertas existentes y ejecutar otras nuevas con su correspondiente capa impermeabilizante, además de reparar posteriormente los daños producidos por el agua en los espacios interiores.
El orden es importante.
Primero hay que eliminar la entrada de agua. Después comprobar que el sistema vuelve a ser estanco. Y sólo entonces tiene sentido reparar las consecuencias interiores.
No todas las filtraciones requieren rehacer una cubierta completa, del mismo modo que no todas pueden resolverse con una reparación puntual. Esa decisión exige conocer el estado real de la impermeabilización, la extensión del deterioro, los encuentros constructivos, la evacuación de agua y las reparaciones anteriores.
Las cubiertas suelen avisar antes de fallar de forma generalizada: pequeñas humedades, reparaciones recurrentes, juntas abiertas, encuentros degradados o entradas de agua cada vez más frecuentes.
El problema es que muchas veces escuchamos ese aviso demasiado tarde.
En mantenimiento de edificios, encontrar la causa antes de reparar el acabado casi siempre evita pagar dos veces por el mismo problema.
Fuente: https://lnkd.in/ejY-ruKC
Más información: https://manuelpizarro.es