15/01/2026
Cada curva cuenta una historia.
En este trabajo me encargaron realizar la pilastra de terminación de una escalera.
La referencia eran las pilastras originales de la vivienda: piezas antiguas, con carácter, que no se podían retirar ni llevar al taller.
Así que el trabajo empezó allí: midiendo al milímetro, observando proporciones, curvas y transiciones, para poder replicarla fielmente desde cero.
Ya en el taller, torneé la pilastra a mano, curva a curva, sin moldes ni piezas prefabricadas. Solo madera ma**za, un torno y muchas horas de oficio para que el resultado encajara como si siempre hubiera estado ahí.
Para mí, la ebanistería no va de copiar sin entender. Va de respetar lo que existe, de leer las formas originales y reproducirlas con honestidad y precisión.
El resultado no es solo un remate de escalera. Es una pieza que dialoga con el resto de la casa y mantiene su coherencia, hoy y dentro de muchos años.
Porque cuando algo se hace con oficio y respeto, se nota. Y cuando se hace así, dura.