01/05/2026
Proceso de este exterior, que tendrá mucho uso por parte de los clientes del local.
Hemos diseñado el espacio partiendo del entorno: las copas de los árboles, las estupendas vistas a la ría y al mar, y las condiciones propias del lugar.
Para el suelo utilizamos césped sintético como opción para suavizar el hormigón y la zahorra existentes anteriormente. En cuanto a la vegetación, buscamos plantas capaces de soportar los condicionantes del espacio: vientos salinos, sombras, momentos de falta de riego y sistemas radiculares no agresivos, ya que la mayoría se encuentra en maceta y por superto con encaje en el diseño.
En el muro de hormigón creamos un bosquete en relieve con maderas blancas, incorporando un cableado para que el rosal trepador situado a sus pies crezca y genere la sensación de árbol.
También utilizamos traviesas de batea para marcar las entradas.
En nuestra búsqueda del confort para los clientes y usuarios de la terraza, se instalan cuatro paravientos móviles y uno fijo con seto de callistemon black flame.
En los parterres de los árboles existentes reciclamos parte de la vegetación que ya había en el espacio y creamos una cobertura con arena y cantos, haciendo un guiño a la playa situada al pie del local.