19/10/2024
Esto es una historia personal que me emocionó y me sigue emocionando mucho. Hace 10 años en la manifestación en contra de las prospecciones petrolíferas, una de las más multitudinarias que se recuerdan en las islas, hice la foto de la izquierda, vi pasar a este hombre con su hijo a hombros y tire dos fotos rápidas, cada uno siguió su camino en la manifestación y lo perdí de vista, él ni siquiera me vio hacerla. Haciendo fotos entre tantos miles de personas en el 20A, otra de las más multitudinarias que se recuerdan, de pronto mis ojos se fijan en un hombre que va con su hijo y una bandera, han pasado DIEZ años pero mi mente no puede creer que lo esté reconociendo, que sea aquel hombre de aquella foto y que sean ellos, me emociono automáticamente y disparo otro par de fotos. Me quedé impactado, fue una tremenda sorpresa y un regalo que no esperaba que me hiciera la fotografía. Después de un rato caminando y mirándolo como si no pudiera ser él me acerqué y hablamos, aprendí que el padre se llama Acaymo, que es un cabrero de La Esperanza que reivindica una realidad más coherente con estas islas, más real y apegada a la tierra, que se acerque a la soberanía alimentaria de la que él participa. Lleva toda la vida haciendo queso y pastoreando, un trabajo en el que el concepto vacaciones no existe, pero cada vez que hay que reivindicar sale a la calle con su familia y sigue sumando a esta sociedad.
Para mi el tiempo se materializó de forma única en el instante en el que lo reconocí, Acaymo para mi seguía siendo y hubiera seguido siendo aquella foto de hace 10 años, el tiempo pasa para todos y más rápido de lo que creemos, es implacable, yo tampoco soy el mismo que aquella vez, me emocioné especialmente al verlo porque me hizo pensar en el precio real en la vida de las personas que tiene que las cosas no cambien aunque el petróleo no consiguió sus propósitos en las islas...
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