22/05/2026
Si pudiera volver a hablar con la niña que fui… le diría tantas cosas. 🌙
Le diría que no tuviera tanta prisa por crecer… porque crecer no era tan bonito como ella imaginaba.
Le diría que disfrutara más sus veranos eternos… las tardes con olor a playa, las noches calurosas jugando de en la calle, las risas simples, las rodillas raspadas, los dibujos animados de la mañana, las canciones tontas que cantaba sin vergüenza… porque un día, sin darse de cuenta, todo eso se termina.
Le diría que abrazara más fuerte a sus padres mientras todavía podía… que absorbiera ese cariño sin pensar que sería eterno. Porque hay abrazos que un día se vuelven recuerdos… y uno pasa el resto de la vida extrañando cosas que antes parecían normales.
Le diría que preguntara más… que no se quedara callada cuando algo le doliera, que no aceptara mentiras disfrazadas de “protección”, que no aprendiera tan temprano a tragarse las lágrimas para no molestar.
Le diría que no intentara convertirse tan rápido en adulta… porque los niños no deberían cargar preocupaciones que todavía no les pertenecen.
Y sobre todo… le diría que no corriera tanto hacia el futuro.
Porque el presente que hoy parece pequeño, aburrido o insignificante… un día se convierte en el lugar al que más quieres regresar.
Y entonces entiendes algo doloroso: hay etapas de la vida que no vuelven jamás… personas que no se quedan para siempre… y versiones de nosotros que desaparecen mientras crecemos.
A veces, el adulto más triste… es el niño que tuvo que madurar demasiado rápido. ??