06/01/2020
El Bióxido de Carbono (CO2) como Agente Extintor del Fuego
Las aplicaciones de protección contra incendio se dividen de manera general en dos categorías básicas: 1) aplicaciones que permiten el uso de rociadores a base de agua y 2) los riesgos especiales que requieren el uso de algún otro agente extintor como el bióxido de carbono, las alternativas del halón, lo químicos secos, los agentes químicos húmedos, o las espumas. De todas las aplicaciones de protección contra incendio, los riesgos especiales comprenden aproximadamente el 20%. De estas aplicaciones especiales, aproximadamente el 20% del mercado está protegido por sistemas de extinción con bióxido de carbono.
El bióxido de carbono se utiliza en la industria de la protección contra incendio desde hace muchos años. Entre 1920s y 1960s era el único agente de supresión gaseoso utilizado, y es al inicio de 1960s que se comienzan a utilizar los sistemas basados en el halón. El bióxido de carbono se ha seguido utilizando en un gran número de aplicaciones para la extinción de fuegos de líquidos inflamables, fuegos de gases, y fuegos que involucran energía eléctrica.
Es efectivo para suprimir la mayoría de tipos de fuego con excepción de los metales activos, hidruros metálicos, y materiales que contienen su propia fuente de oxígeno. Entre sus principales aplicaciones se encuentra: aplicaciones marinas en cuartos de máquinas, áreas de transporte de vehículos, y áreas de almacenaje de líquidos inflamables. Adicionalmente están los pisos falsos de los cuartos de computadoras, colectores de polvo, imprentas, charolas de cables, cuartos eléctricos, centros de control de motores, cabinas de pintura, freidoras industriales, transformadores de alto voltaje.
El uso del bióxido de carbono se limita principalmente por factores que influencian su método de aplicación y por su riesgo intrínseco a la salud.
Mecanismo de Extinción del Bióxido de Carbono
La extinción de la flama se debe predominantemente a un mecanismo termo-físico en el que se evita que los gases en reacción lleguen a una temperatura suficiente para mantener a los radicales libres suficientemente poblados para que se sostenga la química de la flama. Para los gases inertes utilizados como agentes de supresión (argón, nitrógeno, bióxido de carbono, Inergen y otras mezclas), la concentración de extinción se observa que se relaciona de manera lineal con la capacidad calorífica de la mezcla del agente con el aire.
Para un adecuado sistema de supresión con bióxido de carbono, se requiere el equipo contenedor y accesorios de actuación y distribución de agente, de marca reconocida y con las certificaciones internacionales (como pueden ser UL y FM). De la misma importancia es que el diseño lo realice una empresa que sea distribuidor certificado en sistemas de bióxido de carbono, debido a las diversas variantes que se debe tomar en cuenta para cada riesgo que puede afectar el método de aplicación, velocidad de descarga, concentración de diseño para extinción, sistema de detección adecuado y demás factores.
Fuente: EPA, IICI.