17/04/2026
“Concepto y plan…
Corresponden a una realidad distante a la existencia humana actual.
El “concepto” es un instrumento que la academia usa para disimular las limitaciones y deficiencias en la enseñanza de la arquitectura; esto solo estanca el fenómeno de habitar entre la forma y la función. El “plan detallado final” es una consecuencia, no es propósito ni razón de análisis.
Me explico a continuación:
Habitar es un devenir constante. Habitar, supone variaciones activas o pasivas, como resultado de relaciones de fuerzas: sociales, económicas, políticas, tecnológicas, culturales, ideológicas. (Profundizar en estas relaciones es fundamental para entender o por lo menos tener claridad sobre la complejidad actual). Por tanto, la arquitectura debe pensarse más allá de la forma y la función; del concepto y la técnica.
El pensamiento clásico se distingue por tener la idea de que un edificio es la representación de algo previo (una tipología, una función, un concepto, una imagen, una idea), mientras que en la actualidad, afuera de la academia, el edificio se percibe como un campo generativo de procesos materiales, espaciales y temporales. Es decir, ya no es representación, sino devenir constante de fuerzas. De ahí que la forma ya no se defina por las dicotomías clásicas (interior/exterior, público/privado, lleno/vacío), sino que emerge como variación continua; la forma se vuelve un campo diferencial, y el espacio se caracteriza por su relación dinámica con otros. Ya no por una identidad fija; ya no es un contenedor estático.
Mientras esto pasa, la academia se contenta con seguir promoviendo modelos de pensamiento dogmático que solo constriñen; la aplicación de modelos de reconocimiento tradicionales (la forma, la función, el carácter, el concepto congruentes) atascan el pensamiento crítico emergente; se ignora que las ideas no son formas ni esencias, sino campos de variación constante; un sistema de relaciones diferenciales.
Hoy la forma y el espacio en relación a la vida humana ya no se observan como una unidad, sino como una multiplicidad que rompe los modelos de reconocimiento y “diagramatizan” la existencia.
Hoy se diseña pensando en la experiencia temporal del usuario; en cómo se reitera y se transforma al habitarlo (Eisenman, Lynn, Hadid, UNStudio, Ito, FOA, Ando, Nouvel, SANAA, Sejima, Berkel, Zumthor, Holl, Koolhaas). Entonces el edificio se convierte en un pliegue temporal; no estático. En el, transita la existencia humana constituida por los hábitos del presente, la memoria y el porvenir. La arquitectura contemporánea deviene espacio, deviene sensación, deviene experiencia…
En suma, cada proyecto es un pliegue de fuerzas y diferencias que se resisten a una identidad fija.
Y el concepto, por mucho que quiera enriquecerse con vínculos teóricos y prácticos, por su naturaleza, no deja de ser limitativo, no deja de ser eje rector, no deja de ser síntesis, no deja de ser estático, no deja de oponerse a las diferencias…”
Fragmentos.
JGD /26
Diálogos sobre arquitectura…