14/06/2026
Siempre que realizamos una inspección en cualquier punto de la Península de Yucatán, sin importar el tipo de instalación, hay dos herramientas que nunca faltan: Un perro entrenado en detección de plagas y pinzas herpetológicas.
Hace algunos años, al terminar un servicio residencial, encontramos a este pequeño cachorro abandonado en la calle. Decidimos rescatarlo, darle una segunda oportunidad y convertirlo en parte de nuestro equipo.
Con el tiempo, su instinto, entrenamiento y capacidad de alerta han resultado invaluables. En innumerables ocasiones nos ha ayudado a detectar fauna silvestre potencialmente peligrosa antes de que represente un riesgo para nuestros técnicos o para los ocupantes de una propiedad.
En nuestro trabajo, la prevención no solo consiste en controlar plagas; también implica identificar y gestionar cualquier riesgo biológico presente en el entorno.
Se llama Chonito y su recompensa favorita son los pulmones deshidratados salados de pollo. Con uno de esos premios, se enfrentaría hasta a un ejército de zombis. 🐕💪