11/10/2026
Antes de convertirse en uno de los empresarios más reconocidos de México, Jorge Vergara tuvo trabajos muy distintos: fue vendedor de autos, terrenos e incluso de carnitas. Su camino no fue una historia de éxito inmediato; después de enfrentar dificultades económicas, encontró una oportunidad en la industria de los suplementos alimenticios y decidió aprender cómo funcionaba ese mercado antes de crear su propio negocio.
El 11 de septiembre de 1991, junto con Maricruz Zatarain, puso en marcha Omnitrition de México, la empresa que daría origen a Omnilife. Comenzó con apenas 10,000 dólares, 3 empleados, 6 distribuidores independientes y un solo producto. No tenía una estructura gigantesca ni miles de clientes esperando, pero sí una apuesta: construir un modelo de negocio capaz de crecer a través de la venta directa y de las personas que creyeran en el proyecto.
Con los años, aquella pequeña operación se convirtió en un grupo empresarial con más de 50 empresas y presencia en más de 20 países, según información corporativa de Omnilife. Vergara también amplió su visión hacia otros sectores, hasta adquirir en 2002 al Club Deportivo Guadalajara, las Chivas, incorporando el fútbol a su trayectoria empresarial.
La historia de Jorge Vergara nos recuerda que los comienzos no determinan el destino de un negocio. Puedes empezar vendiendo personalmente, con pocos recursos y un equipo pequeño, pero cada experiencia puede enseñarte algo que te acerque a tu siguiente meta. Lo importante no es aparentar que ya llegaste a la cima, sino aprender, detectar oportunidades y trabajar con constancia para convertir una idea en algo mucho más grande.