05/02/2026
Jamás me dí el tiempo de contar está historia, por ahí del 2022 hicimos un proyecto de jardín para una quinta en Montemorelos, incluía árboles, vegetación y riego. En una de esas visitas, justo antes de llegar me encontré con el cuerpo de un pequeño perrito a mitad de calle, al recogerlo me percaté que aún estaba con vida, pero débil, se hizo todo lo posible en una clínica veterinaria pero no hubo más remedio que dormirlo, tenía el 80% de las vértebras rotas y no era capaz de evacuar siquiera, fue algo que personalmente me pegó mucho, al día siguiente decidí llevarlo a dónde lo encontré, para regresarlo a la tierra donde pertenecía, pero luego se me ocurrió sembrarlo en este ébano, era uno de los varios árboles que habíamos sembrado en la quinta, pensé que sería una buena idea que mejor sirviera de alimento para el árbol, pasó el tiempo y fue algo que jamás le conté a mi cliente. El verano del 2025 tomé esta fotografía de aquél ébano, lucía hermoso, verde y había crecido fácilmente 4 veces su tamaño inicial, salvo que el ébano es un árbol de lento crecimiento y también sembramos otras especies como huizache, palo blanco, olmo y crespón y ninguno había crecido de esa manera, el cliente me dijo "oye mi vecino vino y me preguntó por aquél ébano, le encantó, me preguntó que le estábamos poniendo" entonces decidí confesarle lo sucedido y al contarle la historia sorprendido y esceptico (yo sabía que él no creía en temas espirituales), abrió los ojos y me dijo "bueno, al parecer ese es el secreto, solo no le cuentes a mi esposa ya que los perros no le gustan para nada jajaja" y ahí quedó esa anécdota. Personalmente no creo que lo ocurrido sea mera coincidencia, yo sé que aquello tuvo algo que ver y que quizás esa criatura, lejos de haberse simplemente desvanecido, encontró su lugar en otro ser, pero cada quien tendrá su forma de verlo...