16/08/2026
PALACIO DE LA CULTURA, IASI RUMANÍA XII.
Lo mas triste de viajar, es ver como el tiempo se te extingue, habíamos planificado este viaje con la intención de visitar múltiples lugares, con el paso de los días fue necesario descartar no uno ni dos, sino como seis destinos a los cuales hubiéramos llegado fácilmente si tuviéramos auto, lo peor es que aun teníamos planificado visitar ¡Moldavia y Transnistria! Los días se reducían y lo peor es que nos encontrábamos al otro extremo, mas cerca de la frontera con Hungría, cuando el plan a seguir era visitar Moldavia, al vernos acorralados por el tiempo, tomamos un tren nocturno a Iasi, una bonita ciudad que alguna vez fue la capital del Principado de Moldavia, el problema no era el tren, sino el tiempo…¡12 largas horas! La verdad es que no teníamos otra opción, esa tarde bebi cerveza como cosaco, sabiendo que me serviría de somnífero, cuando llego el tren, buscamos nuestro vagón, solo para descubrir que nuestras camas se encontraban en la parte superior, cubrí el colchón con sabanas limpias al igual que mi almohada y lamenté haber dejado la yoga, el reducido espacio, me hizo recordar algunas de las posturas, solo que nunca asistí a la yoga después de comer y mucho menos de beber en abundancia, así que ya imaginaran la de malabares, después de pegarme unas cinco veces con el techo y después de pujar unas veinte por el esfuerzo corporal, cerré mis ojos y dormí, la levadura había hecho su trabajo, durante el largo recorrido no escuche el rechinar de las ruedas de acero con las vías del tren, tampoco escuche el frenar de la locomotora en ninguna de las múltiples paradas, fue la alarma de mi celular la que me despertó a las seis de la mañana, hora a la que suelo despertarme todos los días, por suerte solo restaba media hora para llegar a la ciudad de Iasi.
Iasi es una ciudad tan bonita como histórica, cuenta con la universidad mas antigua de Rumania, es una ciudad vigorosa y juvenil, visitarla no fue fortuito, es verdad que esta vecina a Moldavia, país al que planeábamos viajar, ya que desde su capital regresaríamos a Holanda y de ahí a México, pero no era la cercanía con el vecino país del este, lo que nos tenia ahí, sino una viñeta, ¡así es! una poderosa imagen en papel algodón, en el cual se imprimió en 1966 el edificio del Palacio de la Cultura, en el billete de valor de 50 lei, fotografiar el paralelismo del billete con el edificio, ese bendito habito, tradición, costumbre de contraponer el billete con el edificio que inspiro al mismo, eso me tenia ahí, esta por demás explicarles el regocijo experimentado al lograr la toma, para después entrar al edificio, este edificio es una locura total, concluido en 1926, ¡recien cumolio su centenario! su construcción demoro veinte años, se construyo al estilo neogótico extravagante, según los planos del arquitecto Ioan Berindei, cuenta con 298 habitaciones y es sede del Complejo de Museos Nacionales de Moldavia (no olvidemos que la región noreste de Rumania se llama Moldavia, al igual que el país vecino, con quien tiene fuertes vínculos, lingüísticos, históricos y culturales, el palacio esta compuesto de cuatro museos, el de nuestro interés por la falta de tiempo, era la sección del museo de Arte, como recordaran, durante nuestra visita a Bucarest, no nos fue posible visitar el Museo de Arte, así que teníamos que quitarnos esa espina clavada, fue así como conocimos su excelsa colección, en la cual destacan grandes obras del mas grande pintor rumano, Nicolae Grigorescu, si el mismo que aparece en el viejo billete de 100,000 y en la actualidad en el nuevo billete de 10 lei (mismo billete, diferente formato y denominación) en el cual aparece su rostro con una de sus pinturas mas famosas ``La Portadora de Agua`` su obra esta inspirada en la vida simple del campo, paisajes bueyes y campesinas fueron pintados en abundantes lienzos, dejando un rico legado pictórico, para la posteridad
Ángel Fregoso.
Posdata: algunas delas pinturas de Nicolae Grigorescu que aquí les comparto, fueron tomadas en museos y galerías de Bucarest.
Monedas Ángel, 25 años vinculando la numismática con la historia.