23/06/2026
11 de mayo de 2022. Esta primera foto me la tomé después de una entrevista virtual para mostrar mis productos. Todavía estábamos en pandemia. Me daba vergüenza aparecer en cámaras y ni siquiera imaginaba todo lo que estaba por venir. Detrás de mí no había una tienda ni una vitrina; era una zapatera que adaptamos para que nuestros productos se vieran mejor durante la entrevista.
Después le pedí a mi hermana que me prestara un pequeño rincón en la esquina de su sala. La segunda foto es ese rincón. Ahí comenzó todo. Con pocos productos, mucho esfuerzo y una ilusión inmensa que apenas cabía en ese espacio. Teníamos más sueños que mercadería, más fe que certezas.
No sabíamos si funcionaría, no sabíamos hasta dónde llegaríamos. Solo seguíamos adelante, día tras día, con el apoyo de nuestra familia y las ganas de construir algo propio.
Y entonces llegó la tercera foto.
Nuestra tienda física.
A veces la miro y se me hace un n**o en la garganta. Porque donde hoy muchos ven una tienda, yo veo una zapatera adaptada, un rincón prestado y una familia que nunca dejó de creer.
Entre la primera y la tercera foto no hay solo tiempo. Hay sacrificios, lágrimas que nadie vio, miedos que nunca conté, noches sin dormir, momentos en los que dudé de mí misma y una familia que estuvo ahí sosteniendo este sueño cuando apenas era una idea.
Porque los sueños sí se cumplen. Y a veces empiezan exactamente así: con una zapatera prestada, un rincón en la casa de tu hermana y una familia que cree en ti incluso cuando tú todavía estás aprendiendo a creer en ti misma. ❤️✨🥹