15/05/2026
El cansancio del día se evapora como por arte de magia cuando abres esa puerta. La espalda adolorida, las manos callosas, el uniforme manchado... todo desaparece en el instante en que esos pequeños pies corren hacia ti gritando "¡PAPÁ/MAMÁ LLEGÓ!" No hay energía que no se recargue con esos abrazos que curan más que cualquier descanso. Porque después de 12 horas operando maquinaria, la verdadera fuerza la encuentras en esas sonrisas que te esperan en casa. ¿Quién necesita café cuando tiene el combustible más potente del mundo: el amor de sus hijos?