07/24/2026
De niño,
muchas reglas
parecían castigos.
Los horarios.
Los límites.
Los consejos
que no queríamos escuchar.
En ese momento
era fácil pensar
que todo era
demasiado estricto.
La sabiduría de la vida nos recuerda:
con los años
entendemos
que muchas veces
la disciplina
era una forma
de amor.
No porque garantice
un futuro perfecto...
sino porque buscaba
prepararnos
para tomar mejores decisiones.
Aquello
que antes parecía
una carga,
con el tiempo
puede convertirse
en un motivo
de agradecimiento.
Y aquí viene la parte más importante:
si hoy puedes reconocer
el esfuerzo
y los sacrificios
que hicieron por ti...
no esperes
a que sea demasiado tarde
para decir
"gracias".
Porque detrás
de muchas madres
que parecían
demasiado exigentes...
había un corazón
que solo quería
verte crecer
con valores,
fortaleza
y la oportunidad
de construir
una buena vida.