01/11/2021
De niña fui testigo silencioso de muchas situaciones de bullying. Siendo niña, ya no comprendía porque las maestras/ os o profesores nunca hacían nada. No lo comprendía con mi cabeza de niña, no lo comprendo con mi cabeza de adulto.
La institución educativa, los padres, todos somos cómplices de este flagelo que se lleva vidas humanas. Vidas jóvenes. Y nadie quiere hablarlo.
Porque no se trata, no se trabaja, queda por lo bajo. Todos sabemos que existe, todos hacemos la vista gorda.
Seré una soñadora por querer hacer algo desde acá, pero soy una convencida que alcanza con empezar para poder generar algo.
Cómo docente lo sufro en silencio, la tallerista que tiene que ver con nada. Bueno este es mi grito. Hagamos algo, hagamos algo ya.