28/06/2023
50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO DEL '73
Y LA HUELGA GENERAL
En 1964, tras la instalación de la convención de trabajadores como organismo emergente de coordinación para avanzar en la construcción de la unidad sindical, y con el golpe de estado consumado en Brasil, no solamente que circulan rumores de una intentona golpista en nuestro país sino que la política gubernamental intensifica la mano dura aplicando con cierta regularidad y mediante decreto feroces medidas represivas. En ese año se empieza a consolidar la definición de que “Ante golpe de estado se llevaría adelante una huelga general con ocupación de los centros de trabajo”. Esta definición se fue consolidando de ahí en más en varias instancias obreras y populares en las cuales no se hacía más que reafirmar ese planteo.
Las medidas prontas de seguridad, con las que prácticamente se gobernaba el país por parte del gobierno de Pacheco Areco, lejos de desarticular al movimiento genera más afianzamiento de lazos y se cierran filas, a la vez que se abre más la cancha, adhiriéndose casi la totalidad de sindicatos del país tras la integración progresiva de las diversas expresiones gremiales, además de aquellos que ya nucleaba la CTU, sumándose las federaciones autónomas, los textiles, los gráficos y, entre otros, el sindicato de Funsa, como así aquellas organizaciones de trabajadores que quedan independientes a partir de la disolución de otras asociaciones. En esos años se habían creado también la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado y la Mesa Sindical Coordinadora de Entes Autónomos y Servicios Descentralizados todo lo cual abona más el terreno para avanzar hacia la unidad del movimiento sindical.
El movimiento sindical se encontraba en crecimiento y expansión y ya todos los gremios y corrientes de opinión se encaminaban hacia la unificación y toma fuerza también la convocatoria a un Congreso del Pueblo tras el objetivo de concretar un vasto frente aglutinando a los diversos sectores sociales tras un programa único. La consigna “Obreros y estudiantes unidos y adelante” se sentía en las movilizaciones obreras y populares así como las barriadas enteras apoyando los conflictos y ocupaciones de fábricas daba cuenta de una etapa de elevada conciencia de clase y de lucha que ponía como algo factible la concreción posible de un cambio estructural de la sociedad.
El 12, 13, 14 y 15 de agosto de 1965 se lleva adelante el Congreso del Pueblo donde participan casi 1.400 delegados/as pertenecientes a más de 700 organizaciones sociales: sindicatos, cooperativistas, estudiantes, jubilados, trabajadores rurales, pequeños productores, organizaciones sociales y culturales, entre otros, con exclusión de los partidos políticos., que representaban –se dijo- a 800.000 personas. Instancia donde se aprueba un “Programa de Soluciones a la Crisis” y un “Plan de Lucha que permita realizarlo en la práctica”. Dicho programa, que muestra una definición antiimperialista y antioligárquica, proponía profundas reformas en el agro, la banca, el comercio exterior, la industria, la educación, entre otras cuestiones incluidas en un largo listado reivindicativo que se fue elaborando en la etapa previa, a la vez que levantaba el reclamo de mayores libertades para el movimiento sindical y popular.
El Congreso del Pueblo es sin equivocarnos una de las herramientas organizativas de deliberación y pronunciamiento del amplio campo de las organizaciones sociales y populares de nuestro país y no cabe duda que en los procesos de acumulación de fuerzas de nuestro pueblo ninguna organización social avanzará por si sola sino en el conjunto formando un solo puño pugnando por una sociedad con justicia social y derechos plenos. Dicho programa fue levantado por la Convención Nacional de Trabajadores en su Congreso de Unificación Sindical, llevado a cabo entre los días 28 de setiembre y el 1° de octubre de 1966, con la integración de todos los sindicatos a nivel nacional.
La gran conflictividad en curso y la profundización de las luchas en el marco de una etapa fermental del conflicto social encuentra a un movimiento sindical y popular dispuesto a no dejarse avasallar por los gobiernos antipopulares, ambreadores y represivos. Uruguay entra en los planes del Plan Condor con la coordinación represiva e instrumentación de dictaduras militares en el Cono Sur como estrategia de los EEUU para instaurar en el continente el modelo neoliberal para lo cual precisaba desarticular las fuerzas populares que se encontraban en ascenso. En ese marco ya desde febrero del ’73 las FFAA se pronuncian, en el marco de una ocupación de la Ciudad Vieja, con los comunicados 4 y 7 de corte populista pero que no eran más que una maniobra para alistar el terreno que permitiera concretar el golpe que se estaba gestando por parte de las Fuerzas Armadas en complicidad del presidente Juan María Bordaberry.
El 27 de junio se produce el Golpe de Estado. La ciudad amanece militarizada y los soldados con tanquetas y vehículos de combate recorren las calles imponiendo su doctrina fascista. Se da a conocer mediante los medios masivos de comunicación el decreto que declaraba disueltas las Cámaras en el Parlamento, prohibiendo toda libre actividad de la prensa, y facultando a las Fuerzas Armadas a decretar la esencialidad de aquellos servicios que pudieran ser interrumpidos por las medidas obreras.
Pero se equivocaron quienes creyeron que la dictadura en nuestro país se iba a instalar sin contratiempos. El mismo 27 de junio de 1973, en la madrugada, todos los trabajadores sindicalizados comienzan la ocupación de sus lugares de trabajo activando los mecanismos ya resueltos de resistencia popular, haciendo lo mismo los estudiantes de los distintos centros de estudio y desde las barriadas donde se preparaba la lucha para solidarizarse con las fábricas ocupadas por sus obreros, dando comienzo así a la heroica huelga general en oposición a la tiranía. El movimiento sindical materializaba así lo que se había acordado y reafirmado previamente en instancias populares y Congresos de la Convención Nacional de Trabajadores: “Enfrentar al golpe de Estado con la huelga general”.
Así se produce uno de los hechos más significativos en la historia de lucha de nuestro campo popular. El mismo día 27 de junio los trabajadores se oponen al golpe con la ocupación de sus lugares de trabajo dando inicio a la huelga general, en defensa de las libertades, de las instituciones y la democracia. En el marco de la huelga general que se daba de hecho, la CNT se pronuncia: “La huelga general y las ocupaciones han tomado un volumen contundente... Viva la huelga y las ocupaciones junto a la CNT. Solidaridad, Venceremos”
Esta actividad se desarrolló en medio de medidas de fuerza, represión a toda movilización popular y desocupaciones de los lugares de trabajo por parte de las Fuerzas Armadas y de la Policía. Cabe señalar que no en pocas fábricas se respondía al desalojo con una nueva ocupación. La proscripción de las organizaciones sindicales, sociales y políticas, la detención de dirigentes sindicales y políticos eran moneda corriente para debilitar al movimiento popular. Los cantores populares y toda expresión del arte y la cultura de nuestro pueblo también fueron censurados, perseguidos y empujados al exilio.
El 30 de junio el gobierno dictatorial ilegaliza a la CNT; el 4 de julio por medio de un decreto se autorizaba el despido sin indemnización de los trabajadores en huelga; el 9 de julio se realizó una manifestación popular de todos los sectores opuestos a la dictadura, la que fue duramente reprimida. Al cabo de dos semanas, la huelga, luego de intensas discusiones en la interna de la CNT, fue levantada. La Convención de Trabajadores plantea así continuar la lucha por otros medios, abrir una nueva etapa de la resistencia.
La heroica Huelga General protagonizada por el movimiento sindical y popular todo fue un hecho sin precedentes en nuestro país, y fue una gran piedra en el zapato para todo el período dictatorial, no obstante la medida no fue lo suficientemente fuerte como para frenar el golpe, pues una parte importante de la izquierda cifró expectativas en los comunicados populistas de los militares y eso produjo cierta vacilación que desgastó el potencial que la lucha podría haber tenido, sin embargo es cierto que gracias a esta huelga la dictadura nació herida y profundamente cuestionada por el pueblo trabajador. De allí en adelante, el gobierno dictatorial intentó a través de diversos procedimientos y decretos represivos la destrucción del movimiento sindical: reglamentación sindical a través de las “garantías de trabajo” (julio de 1973); decreto 622 que reglamentaba la constitución y funcionamiento de los sindicatos; regulación de las huelgas, los procedimientos judiciales y laborales (agosto de 1973); convocatoria a la creación de Comisiones Paritarias por Empresa (febrero de 1977). Estos procedimientos encontraron siempre la misma respuesta: la oposición tajante de los trabajadores.
En 1979 el régimen intenta nuevamente atraer a los trabajadores, el gobierno elabora un Proyecto de Reglamentación de los Sindicatos, e inicia a través de algunos militares una serie de entrevistas con dirigentes sindicales para recomponer las organizaciones de trabajadores. En estos años suceden hechos políticos de suma importancia: los militares comienzan en 1980, una ronda de conversaciones con personalidades de algunos partidos políticos habilitados; en noviembre de ese mismo año el gobierno dictatorial sufre una gran derrota en las urnas al pretender que su proyecto político tuviera carácter constitucional; en mayo de 1981 el Consejo de Estado aprueba la Ley Nº 15.137 de Asociaciones Profesionales, la que genera mucha discusión entre los trabajadores, ya que algunos entendían que aceptar esta norma era avalar al régimen. Otros sostenían que se podía utilizar este espacio legal para reorganizar al movimiento obrero. Este último criterio prosperó y permitió que poco a poco se formara el Plenario Intersindical de Trabajadores; en noviembre de 1982 se realizan las elecciones internas para elegir las autoridades de los partidos Colorado, Nacional y Unión Cívica, los candidatos que estaban relacionados con los postulados de la dictadura son ampliamente derrotados. En 1983 el PIT organiza el 1º de mayo que desde 1973 sería la mayor concentración de masas.
La Huelga llevada adelante demostró un gran potencial del movimiento sindical como fuerza motriz de la clase, no únicamente ni por sí solo, sino en conjunto al basto y amplio campo de las organizaciones sociales. La organización y la lucha del pueblo mostraron una voluntad de resistencia muy difícil de aplacar por parte de las fuerzas represivas. Los militares tuvieron que implementar métodos de tortura, persecución, cárcel y exilio, la desaparición y la muerte de cientos de valiosos compañeros y compañeras que hoy siguen presentes en nuestra lucha. Todo un pasado que debe ser, hoy en estos tiempos de ofensiva del capitalismo, carne en el presente e impulso hacia el futuro.
Comprometidos con la unidad, hacemos historia!!
Viva la Fuecys y el PIT-CNT!!
Arriba los y las que luchan!!
Lista 216 (Agrupación La Huella)
Fuecys / Pit-Cnt